© Mairie de Narbonne
« No me gusta la uniformidad. En este sentido, el Teatro de Narbona —catalogado como Escena Nacional— siempre me ha dado alegrías. La programación, abiertamente ecléctica, tiene en cuenta a todos los públicos. Prueba de su acierto es que este bonito edificio acristalado, en el que tan a gusto he trabajado, se llena siempre. También he coincidido con ese público en los encuentros organizados en torno a los espectáculos: debates, ponencias… Aquí te se sientes en un verdadero teatro, y no en una casa de espectáculos como sucede, desgraciadamente, en algunas giras. En una recepción en el ayuntamiento, cuando vine para representar
Los enredos de Scapin
, tuve la oportunidad de constatar la riqueza de la historia de Narbona, que llegó a recibir a Molière… »