| La catedral gótica de Saint-Just-et-Saint-Pasteur (san Justo y san Pastor) es, por su altura y su estilo, una muestra de la ambición religiosa de Narbona. El hecho de que esté sin terminar le añade atractivos. |
La catedral san Justo : Una sinfonía de piedra sin terminar |
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Esta catedral, « hija del Norte » en tierras de Oc, se empezó a levantar con el trasfondo de la epidemia de peste, de las amenazas ligadas a la guerra de los Cien Años y del espectro del Príncipe Negro. Mientras la construían, se toparon con las antiguas murallas de la ciudad, construidas antes de los visigodos.
Proseguir su construcción equivalía a abrir una brecha en la muralla, cosa que los cónsules de Narbona querían evitar a toda costa dado el contexto histórico. De modo que emprendieron contra el arzobispo y el cabildo una batalla jurídica que habría de durar ocho años. Las peticiones de los representantes de la Iglesia al rey fueron en vano, y finalmente las obras se suspendieron. Hubo varias tentativas de reemprenderlas: la última de ellas, en 1840, la protagonizó Viollet-Leduc, quien antes de renunciar a la empresa dejó su impronta (al lado).
En el siglo XVIII se construyó un gran órgano para la catedral. La consola del instrumento, instalado en el presbiterio y que es uno de las más imponentes de Francia, transmite un sonido de una potencia única, lo que se corresponde con la desmesura del lugar.