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patrimonio : Narbona, dos veces hija de Roma


Raymond Sabrié
No se moleste en buscar Roma dentro de Narbona…, porque toda Narbona es romana, como prueba la transformación en iglesia basilical de lo que fue el templo más grande y de mayor prestigio jamás edificado en la Galia, convertido en un fascinante rompecabezas arqueológico.

 
 

Narbona romana : Un templo dos veces más grande que la Maison Carrée (Casa Cuadrada) de Nimes

Temple de Narbo
© JP Pustienne

El templo de Narbo, hija de Roma mimada por Augusto, capital de una extensa provincia que iba de los Alpes a los Pirineos, « era tan impresionante que no lo habría despreciado ni Tarquinio (…) ni aquel que levantó las doradas cúpulas del Capitolio, César », escribió Ausonio en el siglo IV. Pero el poeta ya hablaba de aquel esplendor en tiempo pasado.

A finales del siglo III, Narbona, en plena recesión, empequeñecida desde el punto de vista político, usó sus mausoleos y arcos de triunfo para construir una muralla con la que hacer frente a posibles invasiones. Estos vestigios, empleados nuevamente en el siglo XVI para levantar otra muralla, constituyen hoy en día la colección lapidaria más importante que puede visitarse fuera de Italia, en concreto en la iglesia de Notre-Dame-de-Lamourguier. Algunos restos del templo capitolino, entre ellos una impresionante placa con águilas, se han sumado a la colección del museo.

Para hacerse una idea de cuáles eran sus proporciones, podemos tener en cuenta que la «deconstrucción » iniciada en el siglo V ha durado mil años durante los cuales el templo ha servido como cantera de mármol para los constructores de iglesias y, a veces, de viviendas. Estos fragmentos, diseminados como en un enorme rompecabezas, se pueden seguir desde la iglesia medieval de San Félix hasta la iglesia de San Sebastián, pasando por el claustro de la catedral o el quai Victor-Hugo. Además de en los muros de Narbona, se han hallado piezas de su antigua muralla en los altares de iglesias de los departamentos de Hérault y de Pirineos Orientales, como en el de la abadía de Saint-Michel de Cuxà. Es algo parecido a un juego de pistas, que se completa con la visita a los museos lapidario y arqueológico.


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Acerca de la capital de la provincia Narbonense