Vino convertido en agua para África |
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| La ciudad de Narbona, propietaria de 7,5 hectáreas de viñas en el terruño del Quatourze, tuvo la idea de producir un vino y venderlo en favor de un proyecto solidario: la construcción de depósitos de agua en Burkina Faso. |
Pensamiento global y actuación local. Narbona representa una cultura del vino que tiene más de dos mil años. En la cadena de producción de un vino municipal de calidad, con vocación solidaria, no se ha descuidado ningún eslabón. Es una operación en la que entran en juego todos los conocimientos y la experiencia vitícola de Languedoc. Hay cuatro cepas: cariñena, garnacha, syrah y monastrell. La vinificación y la crianza están en manos de la Bodega Cooperativa de los viticultores de Ambrosía (Cave Coopérative des vignerons d’Ambrosia). La centenaria tonelería Boutes ha sido la encargada de fabricar nuevas barricas de roble. Y, como broche final, el Horreum romano, de higrometría perfecta y constante, es el lugar escogido para almacenar el vino. No faltaba más que crear la etiqueta. El vino estuvo a punto de llamarse Rusticus 446, nombre del primer arzobispo de Narbona, en el año 446.
Y, de repente, saltó la chispa: Narbo, el nombre original de lo que fue la primera colonia romana, fundada en el año 118 a de C., significa « lugar de las aguas ». El nombre ideal era ese, y así nació el Narbo 118. Según su padrino, el sumiller Jacques Orthon, tiene: «notas de frutos negros maduros, de vainilla y de regaliz…, mucha frescura y elegancia». Elegancia y generosidad.