Un ancla varada en la ciudad |
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| Lejos del mar, un ancla señala el pasaje del mismo nombre, passage de l’Ancre, situado a la derecha del ayuntamiento de Narbona. Es la antigua entrada principal del arzobispado, que ya tenía un ancla colgada bajo su arco. Pero no busquen los muelles del puerto… |
El ancla no simboliza el rico pasado portuario de la antigua Narbona, sino los derechos feudales reconocidos a los arzobispos.
El clero percibía diezmos por cada pez capturado. Como consecuencia de este privilegio, el mercado de pescado se montaba aquí, a pocos pasos de la place aux Herbes o Calauria (de «caulet», que en lengua de Oc significa col). Esta tradición se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando se construyó el mercado del cours Mirabeau.
Por otra parte, este pasaje hacía las veces de camino de ronda, pues servía a los soldados para, en caso de alerta, alcanzar rápidamente la cercana muralla.